Las cuatro revoluciones.

Pero la transformación total de la Argentina para dejar definitivamente el subdesarrollo, demanda de cuatro revoluciones conjuntas y simultáneas.
Una revolución social que lleve la población activa del 38 % de la población al 50 %, manejando los fondos de origen social como un gran instrumento financiero al servicio del pleno empleo, complementado por una seguridad social efectiva que garantice la cobertura de los principales riesgos sociales con perfecto equilibrio de sus cuentas de ingresos y egresos.
Una revolución cultural que valida de los grandes instrumentos técnicos para la difusión de los conocimientos garantice el mas alto nivel educativo a toda la niñez y la juventud argentina, así como los mas altos niveles de capacitación a la población activa. Esto implica la valorización del mas importante capital que tiene la Nación que es su población, que necesariamente se transformará en una fuente generadoras de riquezas en un enfoque diferente pero realista del crecimiento nacional.
Una revolución política haciendo que el Estado se transforme en un eficiente prestador de servicios esenciales, con lo que comenzaran a funcionar aspectos esenciales de la vida comunitaria que hoy retrasan notablemente el progreso argentino. No hay misterios para producir esta transformación en la justicia, la administración, la seguridad policial, la obra pública, la política fiscal y la política presupuestaria. Pero la transformación no debe comenzar por una contracción del gasto sino por una multiplicación del valor de sus servicios, para volver después que se supere la recesión a la revisión de los gastos.
La revolución de la economía resultara de la modificación de sus precios relativos, y del incremento permanente de la productividad de todas las actividades y sectores. Dentro de esta revolución se halla el capítulo del dominio de la naturaleza, y de sus factores retardatarios del progreso como la distancia, la sequía, las inundaciones, produciendo las transformaciones que permitan autofinanciar las inversiones con el mayor valor que produzcan.

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