Un nuevo gobierno y un nuevo programa.

Sin condicionamientos personales ni programáticos, ha comenzado a gobernar básicamente con su equipo de la Provincia de Buenos Aires, y en 60 días ha adoptado las decisiones mas importantes para superar la crisis. ( La denuncia de la convertibilidad, de la deuda externa, y de las tarifas, ha aprobado un presupuesto y alcanzado un acuerdo con los gobernadores.).
Esta decisiones solo las podía tomar un nuevo gobierno de amplia base popular, porque significan la afectación mas profunda de todas las relaciones económicas internas e internacionales de la sociedad y del Estado argentino, lo que demanda una reserva de poder muy amplio.
Como fundamento de estas decisiones se halla el objetivo de iniciar una relación social y económica mas justa entre todos los sectores, a la vez que adoptar un curso definidamente a favor del crecimiento económico.
El crecimiento económico del Río de la Plata estuvo vinculado al comercio exterior desde sus orígenes así como el estancamiento respondió siempre a políticas restrictivas del intercambio. El lentísimo crecimiento operado entre la segunda fundación de Buenos Aires y la creación del Virreynato se debió al cierre de este puerto por la incapacidad de la flota española de guardar la ruta al estuario del Plata, contra el asalto de los piratas y de las flotas francesa, holandesa e inglesa. Solamente el contrabando permitió un cierto crecimiento sobre la base de la valorización de los productos de su ganadería primero el cuero y después el tasajo o la carne salada.
La importancia de los intereses comerciales están muy vinculadas tanto a los intereses externos en lograr nuevos mercados, al extremo de justificar importantes operaciones militares como las invasiones inglesas, como a la intereses internos, porque valorizaban la riqueza ganadera, y permitían el abastecimiento de elementos indispensables para mejores condiciones de vida, y fueron uno de los grandes motores de la independencia.
Progresivamente además los industriales argentinos comprendieron que ningún nivel de protección le sería suficiente con una política de sobre valuación monetaria, corrigiendo una larga tradición en sentido contrario. En este orden en los meses precedentes a la crisis de fines del 2001, nadie fue tan activo representante de los intereses contrarios a la convertibilidad como la Unión Industrial Argentina, cuando debieron serlo los sectores agropecuarios. Es que las exportaciones mineras, petroleras, energéticas, agroindustriales, industriales, junto al turismo, en conjunto eran mas importantes que las exportaciones puramente agrarias, y ademas se hallaba el interés de toda la industria que trabaja para el mercado interno compitiendo en desventaja con las importaciones externas. No era el modelo agroexportador, sino el de la producción nacional sin distinción de sectores que directa o indirectamente estaba afectado por la sobre valuación monetaria. El crecimiento del comercio exterior por lo demás es la única garantía del pago de la deuda externa y del mantenimiento de un mercado importante para importaciones del exterior.
Definida la política cambiaria a través de un tipo de cambio libre y fluctuante, y consecuentemente una política favorable a la producción exportable, primaria e industrial y a la dedicada al consumo interno, sustitutiva de importaciones, quedan cuatro cuestiones fundamentales.
1). La cuestion social caracterizada por una desocupación del orden del 20 %, indices de pobreza del 40 % y de indigencia del 20 %.
2). La política monetaria que está legalmente definida pero no aplicada, junto a la recuperación del sistema bancario que sufre el colapso mas grave de toda su historia.
3). La deuda externa cuyos términos deben renegociarse.
4). La política de precios o tarifas de los servicios públicos que también deben renegociarse.

La cuestión social no obstante su importancia humana es una cuestión derivada de los errores cometidos en materia económica y financiera. Se puede comenzar por razones de urgencia con un programa de asistencia social pero la solución sólo se halla en el crecimiento económico.
En lo inmediato se debe resolver la desmonetización de la economía porque ha llegado a límites totalmente intolerables, con un nivel posiblemente inferior al 20 % del M2 respecto del PBI, y esto se puede y se debe concretar rápidamente con emisión monetaria dirigida a los sectores de la producción para que se restablezca el nivel de actividad v.g. de principios del 2001, y con ello niveles de empleo rápidamente mejores que los actuales.
En lo inmediato se deben eliminar todas las restricciones a la disposición de los fondos bancarios, porque despues de la pesificación y del alza del dolar en el mercado de cambios nose producira una corrida al dolar por parte de una economía que esta sedienta de efectivo para su propio desenvolvimiento. La crisis actual en una alta proporción es totalmente artificial por el mal manejo de la política monetaria, como lo fué la política de EEUU en 1921/22 y en 1929/33 según Milton Friedman debido a una aguda restriccion monetaria.
La Argentina debe demostrar que se ha redimido de una profunda incultura del dinero, que ha caracterizado la historia de los últimos cincuenta y cinco años. Y tal incultura puede generar inflación como recesión cuando se emite en exceso o en defecto, o se crean restricciones artificiales a la disposición del dinero. En los 45 años anteriores la Argentina tuvo una de las mejores políticas monetarias de la época.
Repitiendo lo que hemos dicho en estas paginas, la política monetaria debe ser conducida por un Banco Central representativo de las principales actividades económicas argentinas, asistidos por un comité de especialistas de alto nivel, y naturalmente autónomo de las influencias del Poder Ejecutivo. Ese Banco Central debe monetizar la economía argentina rápidamente, hasta el alcanzar el M2 el 50 % del PBI, con reducidos encajes obligatorios, a través de diversas operaciones que introduzcan liquidez únicamente - o preferentemente -, a través del sistema productivo. En muy poco tiempo se habrá normalizado la actividad económica, con una drástica disminución de la desocupación
Lo fundamental con relación a las dos últimas cuestiones - la renegociación de la deuda externa y las tarifas de los servicios públicos -, es que se admita que la economía argentina no puede pagar tasas de interés mayores que la economía de los países desarrollados, como condición de seguridad del ahorro y de las inversiones extranjeras, porque de lo contrario la inseguridad la provocan sus onerosas condiciones que no pueden ser atendidos por sus deudores o usuarios argentinos. Reclamar una seguridad formal derivada de normas convencionales que llevan a la quiebra no tiene lógica ni sentido.
Sin embargo todo esto - una nueva política monetaria, la recuperación del sistema bancario, nuevas condiciones para la deuda externa y para los servicios públicos -, no es suficiente sino que el gobierno actual debe avanzar en las grandes transformaciones sociales, culturales, políticas y económicas, de las que hacemos un análisis detenido en este obra.

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