El desarrollo económico.

El crecimiento argentino desde la posguerra y el crecimiento económico futuro. La Argentina se debe proponer un crecimiento económico del orden del 7 % anual en los próximos 20 años, con lo cual terminaríamos con una renta de aproximadamente 28.000 dólares per capita. En ese momento los países que hoy se encuentran en este nivel tendrán un ingreso de U$S 45.000 a U$S 50.000 per cápita.. En consecuencia los argentinos tendremos un ingreso del orden del 60 % del de los países mas ricos, cuando en la actualidad nuestro ingreso per capita es equivalente al 23 % del de esos países.
Esto no es una utopía. Llach comenta que en 1929 nuestro producto bruto por habitante era en 1929 el 71 % del PBPH de 28 países industrializados, subiendo al 74 % en 1939, para descender al 68 % en 1950 y caer al 27 % en 1983. (Reconstrucción o Estancamiento 1987 ed. Tesis, pag 28 ). La pérdida mayor de posiciones relativas fue con posterioridad a 1945 aunque en los años posteriores a la guerra de 1939/45 no se notó por las circunstancias extraordinariamente favorables a nuestro país.
En el período posterior a 1916 hasta 1945, continuaron vigentes los grandes patrones culturales derivados del período de la Organización Nacional, ya que la inmigración no los discutió limitándose a disputar el poder político y económico a la vieja clase, pero sobre la misma base conceptual. Además entre 1930 y 1943 la administración respondió a los criterios clásicos con las reformas lógicas que impusieron la crisis de los años 30 y las nuevas ideas económicas.
A partir de 1945 se modifican los criterios fundamentales por obra de la revolución social que trajo el justicialismo. Fueron muy importantes por ejemplo las limitaciones al principio de la propiedad, las restricciones a la iniciativa privada en materia económica, una rebeldía contra las jerarquías y la disciplina en el ámbito laboral, la extensión de la atribución del Estado para regular e intervenir directamente en la actividad económica, la reforma del sistema monetario, el desestímulo al ahorro y las exportaciones, el fomento del consumo, la protección industrial y la expansión del gasto público.
Como sucede en toda transformación triunfante los conceptos dejaron de ser exclusivos de una parcialidad política para ser sostenidos por toda la sociedad, y por eso todas las principales decisiones se adoptaron con el apoyo casi unánime de la población, ya se tratare de la estatización de los servicios públicos, de la regulación de los precios, de la estatización del crédito, de la jubilación a los 55 y 50 años, de la inflación en un nivel del 20 % anual, de la regulación de los alquileres, de los impuestos a las exportaciones o los tipos diferenciales de cambio, de las prohibiciones de importar o de altos aranceles promedio, de incrementar el empleo público etc.
El propósito fue facilitar condiciones de vida más fáciles, tratando de eludir la previsión bíblica de que vivirás con esfuerzo. Lo que no se percibía es que si la Nación perdía capacidad competitiva, finalmente produciría y exportaría menos, comparativamente con otros países y sus habitantes gozarían de un nivel inferior de bienestar.
Se afirmó el concepto de que Dios era argentino y que la Argentina estaba dotada de riquezas naturales tan enormes que no era necesario realizar los esfuerzos indispensables en otros países para vivir con un nivel de bienestar aceptable. Los impuestos a las exportaciones o los tipos diferenciales de cambio para las exportaciones agropecuarias, presuntamente pagados por los compradores extranjeros, llegaron a ser un alto porcentaje de los ingresos del Estado. .
En nuestro concepto las políticas que perjudicaron más el desarrollo argentino fueron::a). la política intervensionista y regulatoria del Estado en materia económica; b) la política monetaria, por la inflación que desató; c) la política presupuestaria por la expansión irracional del gasto; d) el tratamiento discriminatorio de las exportaciones y la alta protección de las importaciones f) la política impositiva por el tratamiento de la renta y las inversiones y el debilitamiento del contralor g) la política de seguridad social, tanto por una edad jubilatoria exageradamente baja como por el empapelamiento de las Cajas. h) la política laboral, desestimulante de la productividad de la mano de obra..
Todas estas políticas se fueron modificando progresivamente, acentuándose la reforma en la década del noventa. En esta década el crecimiento del PBI por habitante se encuentra en el orden del 20 % lo que la ubica en la cuarta de mayor crecimiento del siglo por debajo de la de 1900/9, la de 1920/29 y la de 1960/69. Sin embargo este importante crecimiento se da contradictoriamente con un altísimo crecimiento de la tasa de desempleo que crece del 6 % al 18 %, al mismo tiempo que con fuertes contracciones como la del año 1995 y de 1998 al 2001. Este fenómeno no se dio en ninguna de las tres décadas de alto crecimiento del siglo. Ello revela que la economía argentina y la sociedad no se hallaba preparada a esta inmersión en un nuevo capitalismo en alguna medida como sucedió a las economías de los países de la Europa Oriental después de la caída del régimen soviético.
Uno de los principales defectos se halla en el desfinanciamiento del sistema jubilatorio y en la desviación de sus fondos a otros fines que los relacionados con el empleo, agregado a la falta de un sistema de seguro contra el desempleo. Pero ha jugado un papel importante la falta de una educación adecuada para facilitar la reinserción laboral después de haber sido despedido de las empresas privatizadas.


La reforma de la política monetaria. La dos funciones esenciales de la política monetaria son mantener la estabilidad de los precios y la tasa de interés en un nivel ligeramente superior al de las plazas financieras mas importantes. Esto depende de la cantidad de dinero con relación al producto. Es decir la política monetaria tiene por objeto evitar la inflación y la deflación, para lo cual la oferta monetaria debe estar en perfecto equilibrio con la demanda de dinero.

Con relación al tipo de cambio este debe permitir la exportación de los principales productos exportables argentinos, con una ganancia razonable a los sectores intervinientes en todo el proceso productivo y de comercialización. *

* El Dr. Federico Pinedo cómo había determinado el tipo de cambio en la reforma de 1932, relatándome que después de una larga discusión con dos colaboradores él se fue a dormir y al volver al día siguiente encontró a sus colaboradores enfrascados en el mismo tema. Seguidamente el les señaló cual era el tipo de cambio adecuado a su criterio admitiendo las observaciones de sus amigos, que no se formularon ante la razonabilidad de su criterio. Como ésta era la anécdota de los hechos formales, seguidamente me contó cómo él había llegado a esa cifra: partió del maíz que era el principal producto de exportación argentino y calculó cual era su costo desde la siembra hasta la carga en el barco, en pesos, y el tipo de cambio fue el que partiendo del valor FOB en dólares del maíz en ese momento, le permitía obtener los pesos que él había calculado como necesarios para retribuir todo el proceso productivo y de comercialización. Esa reforma cambiaria fue un éxito y la Argentina se recupero antes que ningún otro país, a impulso de su propia producción y no a impulso de la industria bélica como en otros caso.

La tasa real de cambio a fines del año 1990 se hallaba al nivel fijado por la ley de convertibilidad, pero al 1 de abril tenía un atraso del 21 %. A fines del cuarto trimestre del año 2.000 se hallaba en un 52 % por arriba de la unidad. (Ver La Economía Argentina Hoy, Adolfo Buscaglia tabla 11, pag 87 de la compilación del Dr Marcelo Lascano).

El tipo de cambio lo fija el mercado de cambios en todos los países mejor administrados del mundo y los operadores del mercado se determinan por los principales parámetros de la economía y las perspectivas futuras de cada país. De ahí la falta de lógica en establecer una relación fija de cambio con respecto a otra moneda.
A fines de 1978 se había incurrido en error parecido por parte del Ministro de Economía de entonces el Dr Martinez de Hoz, mediante un sistema mediante el cual se garantizaba el tipo de cambio por un tiempo que no se determinaba, haciéndolo por debajo del índice de inflación que se registraba tratando de que ese tipo de cambio actuara como palanca de contención de todos los precios. La discrepancia con él me llevó a la renuncia de mi cargo como Secretario de Agricultura y Ganadería
Es muy importante la eficiencia del sistema bancario para cumplir con su función de depositario del ahorro público y de prestamista de esos fondos. Por ejemplo en el sistema monetario norteamericano, el sistema multiplica mas o manos por diez veces el valor de la circulación monetaria, lo que en nuestro país no llega a cinco veces.
Una gran influencia sobre esta función esencial tiene las previsiones técnicas del sistema sobre el total prestado, que en los EEUU no llega al 2 % y en nuestro país es del 20 %. Esto influye negativamente sobre la capacidad prestable de la banca, eleva sus costos y por tanto la tasa de interés para toda la actividad económica. Cuando las tasas son tan elevadas como en la Argentina los pasivos bancarios se elevan perjudicando dicha actividad.
Para un correcto funcionamiento de la economía la relación entre la masa monetaria compuesto por el dinero y los depósitos a la vista y a plazos, es decir el M2 nunca debe ser menor al 50 % del PBI, y ordinariamente debe exceder esta proporción. Así sucede en los EEUU y en Chile por ejemplo. Este fue el nivel de monetización de la Argentina antes de la Segunda Guerra. En la actualidad este nivel ha descendido al 30 % computando los depósitos en dólares.
Milton Friedman sostiene que la crisis de 1921/22 y el acentuamiento de la de 1929/33 se debe a una política de contracción monetaria aplicada por los EEUU en su obra Los Perjuicios del Dinero.
Para que la política monetaria se desenvuelva correctamente su autoridad de regulación y control, el Banco Central debe ser autónomo y su directorio debe ser representativo de la actividad económica . En nuestro país no se cumple con la segunda condicion.
Las defensas de la dolarización o de una política de cambio fijo respecto del dólar o de otra moneda, se funda en la presunta incapacidad del país para manejar su propia moneda. Lamentablemente la historia financiera argentina desde 1945 en adelante, ofrece pruebas múltiples de una pésima conducción monetaria, pero para explicarla debemos decir que ello no hubiera sucedido si el Banco Central se hubiera mantenido con las características de organización que tenía después de su creación. Por lo demás se debe recordar que la Argentina tuvo una de las monedas mas estables del mundo entre 1900 y 1943. Es decir que no tiene sentido partir de la experiencia argentina a partir de 1945 en adelante sino adoptar el sistema de contralor que teníamos en la década del treinta.
El momento más difícil es el inicio de la reforma monetaria y cambiaria. Sería conveniente que así como en 1932 se recurrió al consejo de un asesor inglés, en la actualidad se recurra al consejo del Reino Unido, Italia, España, Australia y Nueva Zelanda que son los últimos países que ha realizado las reformas monetarias o cambiarias mas exitosas. Debemos despreciar recurrir a los antecedentes de Panamá o Ecuador por su escasa representatividad o experiencia, o aún de Brasil. En el caso de los países latinoamericanos el único ejemplo digno de tener en cuenta es el de Chile.
Para eliminar todo temor infundado debemos tener en cuenta que las reformas de los países citados se cumplieron sin inflación y sin afectar la capacidad adquisitiva de los salarios. Pero es indispensable mejorar los precios relativos de la producción de los artículos transables -agro, minería, pesca, petróleo, aceros, aluminio entre otros -, como forma de aumentar los ingresos nacionales, permitir el desarrollo de la industria nacional dedicada al mercado interno y mantener el crédito externo.
Si la reforma monetaria se realiza simultáneamente con la reforma impositiva, previsional y presupuestaria la devaluación con relación al dólar será menos acentuada. Hay dos circunstancias que enturbian el tema: a) uno es el interés del Estado el cual en el caso del Estado argentino como se halla endeudado principalmente en dólares no percibe un interés claro y directo, cuando que si se examina correctamente la cuestión se debe partir del interés de la economía en general de la cual dependerá la capacidad contributiva y la recaudación; b) el temor de los endeudados en dólares también perturba la perspectiva pero si la reforma se realiza correctamente la baja de las tasas de interés compensaran el mayor valor del dólar.
Por ejemplo si una persona debe 10.000 dólares y paga una tasa de interés del 20 % con un servicio anual por amortización a diez años, en total paga por año $ 2.000 mas $ 1000 total $ 3.000. Si la devaluación fuera del 50 % y el deudor contrajera otro préstamo para cancelar el primero, o renegociara sus condiciones bajando la tasa al 10 % de interés, en los nuevos pesos debería pagar $ 1500 por intereses y por amortización $ 1500, en total $ 3.000 es decir igual que antes.
Pero el efecto fundamental de toda reforma monetaria es su proyección sobre la producción exportable que recibiría una cantidad en pesos un 50 % - en el ejemplo anterior - superior que antes, en medio de una estabilidad general de precios. Por otra parte la industria dedicada al mercado interno tendría una protección derivada de la devaluación, lo que permitiría bajar los aranceles Los precios que bajarían serían los que no son objeto de exportación ni susceptibles de importarse que en general corresponden a los servicios, pero sus actividades se desenvolverían en medio de un mercado interno en expansión.
El Estado recaudaría mas, por el crecimiento económico y por el mejoramiento del sistema de recaudación lo que le permitiría atender la deuda pública y su crédito se restablecería como en los mejores momentos. Los costos del Estado descenderían por obra de su modernización lo que le compensaría el aumento de la deuda en moneda dura. La reducción del personal del Estado sería posible por la fuerte demanda laboral que se daría en el mercado.

* Esto naturalmente se ha escrito antes de la reforma cambiaria y monetaria de enero del 2002.

La reforma de la política presupuestaria. En la Argentina hay una efectiva discrepancia de criterios entre las grandes empresas y la clase política respecto de la necesidad de realizar una profunda reducción del gasto público despidiendo el personal necesario, como sostienen las primeras, a lo que se resiste la segunda por que en la burocracia se halla gran parte de su clientela política.
Esta alternativa es falsa porque existen muchos caminos para reducir los gastos del presupuesto hasta llegar al equilibrio de las cuentas, sin despedir personal en una primera etapa, ni imponer sacrificios indefendibles como es la reducción de las prestaciones del PAMI . Por ejemplo se debe proceder de inmediato a una reforma del sistema impositivo y previsional, para que se incremente la recaudación disminuyendo la presión fiscal y mejorando la fiscalización. Nosotros hemos demostrado que con la reforma del sistema jubilatorio sin aumentar ladead, reduciendo las contribuciones y aportes se puede llegar a una economía del orden de los 8.000 millones de pesos.
Simultáneamente se debe reorganizar el Estado y producir un desplazamiento de los agentes de las tareas de mas baja productividad a las de mas alta, lográndose con esto una importante contribución al crecimiento. Luego cuando la economía estuviera en expansión se debe enfocar una reducción del gasto.
En el presupuesto de la Nación es claro que se deberían reducir los presupuestos de educación y salud porque ya la Nación ya no tiene la responsabilidad ni de escuelas ni de hospitales. También es de toda evidencia el crecimiento desmesurado del gasto público en el área de la Presidencia de la Nación. Estos excedentes de personal se deben desplazar primero en favor de la justicia, la recaudación fiscal y la policía, previa una capacitación indispensable.
Como es indudable que subsistiría el exceso del gasto el excedente de personal se debe ofrecerlos a la actividad de las pequeñas y medianas empresas, continuando a cargo del Estado el pago de los salarios y sus cargas sociales. La diferencia en el presupuesto sería nula pero el incremento de la productividad general de la economía sería enorme.
Para determinar los excedentes de personal se debería redefinir las funciones que cada oficina siguiendo el método del presupuesto base 0.

La reforma del sistema nacional de seguridad social. El sistema de seguridad social cuesta al presupuesto nacional 24.000 millones de pesos en el año 2.000 es decir el 50 % de sus erogaciones totales.. De dicho presupuesto el capítulo mas importante es el régimen jubilatorio que origino ese año erogaciones por valor de 17.000 millones de pesos. El resto esta representado por el presupuesto del PAMI, las asignaciones familiares, las obras sociales, y los subsidios de desempleo.
La reforma del sistema jubilatorio. Este ha sido estudiado por un grupo de profesionales entre los que me incluyo y hemos demostrado que si se adoptan las reformas sugeridas bajando las contribuciones, mejorando las prestaciones, reduciendo los costos y reformado el sistema de recaudación, podemos contar con un sistema que produzca un importante superávit anual, lo que produciría también un superávit en el presupuesto nacional.
La síntesis de dicho trabajo se halla en los cuadros reproducidos.

La reforma del sistema impositivo. El sistema impositivo argentino tiene varias fallas fundamentales a). Su tributo mas importante el IVA tiene las tasas más altas del mundo; b) el impuesto a las ganancias también tiene tasas comparativamente muy altas, sin deducciones por inversiones. c). El sistema de fiscalización ha demostrado ser ineficaz.. d) Las tasas de interés por deudas fiscales son leoninas, lo que agregado a las multas se convierte en un sistema confiscatorio.
El sistema impositivo argentino confirma la presencia de un grave problema cultural esta vez en el grupo de los técnicos tributarios del Estado ya que han caído en el círculo vicioso de no alcanzar la recaudación necesaria porque el sistema es muy oneroso ante lo cual todos los días lo hacen mas oneroso para logra una mayor recaudación .
La reforma que se debe llevar a cabo debe tener los rasgos generales de nuestra propuesta en materia jubilatoria: a) reducir la alícuota de todos los impuestos; b) mejorar la recaudación con 10.000 inspectores distribuidos en todo el país con obligación de inspeccionar contribuyente por contribuyente; c) reducir las multas e intereses en forma sustancial.

El mejoramiento de la infraestructura argentina. El territorio continental argentino tiene una extensión de 270 millones de hectáreas, de las cuales 100 millones son desérticas o montañosas , y la otra mitad, son húmedas, pero de muy diferente fertilidad.
La zona agrícolamente explotable en la actualidad son 30 millones de hectáreas, con toda clase de cultivos periódicos o perennes, (cereales, leguminosas, hortalizas, frutales, cultivos industriales y bosques implantados). La ganadería ocupa ocupa 140 millones de hectáreas.

Para dar una idea grosera de las posibilidades de aumentar nuestra producción agropecuaria diremos que la Argentina cuenta con 170 millones de hectáreas en explotación y obtiene una producción de valor de 20 mil millones de dólares aproximadamente Los EEUU con 390 millones de hectáreas en explotación logra una producción de 130.000 millones de dólares. Es decir para alcanzar una producción parecida a la de EEUU en proporción a la extensión del área explotable la Argentina debería producir 56.000 millones de dólares. Como dije la comparación es grosera pero indica también groseramente las posibilidades de aumentar nuestra producción. Ello depende en gran medida de la reformas que se introduzcan en la infraestructura.
Ninguna región es totalmente desaprovechable, por que puede servir en caso extremo a los fines turísticos, o para el desarrollo de fauna natural, para especies forestales de la misma naturaleza o para parque o reserva natural, siendo cada vez más importante esta función para mantener el equilibrio quebrado por los gases tóxicos producidos por la actividad industrial y los medios de transporte.
Pero a lo que nos queremos referir en primer término es a la zonas que hoy sufren interrupciones importantes en sus ciclos productivos por obra de las inundaciones como la pampa deprimida, en especial la cuenca del Salado en la provincia de Buenos Aires, al este de Salta, todo Formosa y el Chaco, los Bajos Submeridionales, Santiago del Estero, el Delta del Paraná y algunas zonas de Santa Fe. Trataremos después la situación de las zonas desérticas.
Todas estas regiones pueden superar la mayor parte de las pérdidas que hoy experimentan con obras, que permitan la evacuación o la conservación de los excedentes, mediante inversiones que deben pagarse con parte del incremento de la productividad que genrarán.*

* Como Secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación solicité en Holanda, que se estudiara la posibilidad de realizar la recuperación de las tierras del Delta, con polders similares a los realizados en ese país, y que fueran pagados con parte del mayor valor de las tierras beneficiadas. Al poco tiempo me visitó una delegación de dicho país, para decirme que estaban dispuestos a tomar a su cargo las obras y su financiación. Como me encontraba al finalizar mi gestión no puede continuar con estas negociaciones.

Lo importante es que las obras prevean que a los ciclos húmedos suceden ciclos secos, por lo cual las obras deben ser hechas para evacuar o conservar el agua según la circunstancia
En el caso de la Pampa deprimida las obras debe comprometer los esfuerzos de las provincias de San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires, y debe definirse la prioridad de las principales obras, para construirlas de acuerdo con dicha prioridad.
En el caso del problema que se plantea en Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe, con las inundaciones que provoca el desborde de los ríos que bajan de la montañas, en tiempo del deshielo, según la opinión del Ingeniero Anibal Colombo, deberían hacerse reservorios de agua, en las tierras altas, que a la vez que las transformarían en tierras explotables, eliminarían los excedentes que hoy provocan las inundaciones aguas abajo. Estas obras serían mucho mas económicas que las grandes represas previstas, aguas arriba en el territorio boliviano.
Una solución parecida propugna el citado profesional para las tierras secas y casi desérticas de la meseta patagónica que cubre la mayor parte de Santa Cruz, Chubut, Neuquén y Río Negro, y que se puede sintetizar en la frase " 0 de agua dulce al mar". En efecto todo el deshielo de los Andes Patagónicos cuyas aguas valiosísimas se pierden en el mar, debería ocuparse en regar las tierras de la meseta, a fin de que las mismas se puedan transformar en tierras explotables de alto rendimiento. Esta región es de las pocas del país que por el bajo rendimiento obtenido en los últimos años sufre una un fenómeno de abandono por parte de sus propietarios perdiéndose inversiones importantes que se han hecho a través de décadas de trabajo, perdiéndose fuentes de ocupación y actividades donde anteriormente florecían grandes explotaciones ovinas.
Una situación parecida se plantea en las demás provincias andinas, como Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy respecto de las aguas del deshielo, y con relación a sus tierras mas bajas, entre las cuales se deben comprender a las de la Pampa y San Luis.
Para facilitar la transformación de estas regiones desérticas el Estado Nacional y los estados provinciales deberían eximir por veinte años a la producción agropecuaria del impuesto del IVA y de Ganancias, y del impuesto provincial a los ingresos brutos, lo que no significaría reducir la actual recaudación porque esas zonas nada producen.
El otro gran problema de la geografía argentina es la distancia, y para resolverlo debemos pensar en tres medidas. Primero el plan Laura para realizar como el propone 10.000 kilómetros de rutas troncales financiadas autónomamente con 10 centavos por litro de nafta al finalizar la construcción. No se ha formulado una alternativa mejor en ningún sentido. La segunda cuestión es la navegación del Río Paraná y posteriormente del Río Uruguay a cuyo efecto el programa de la Hidrovía se debe cumplir estrictamente. Por último el proyecto de uno o mas puertos de aguas profundas se debe construir a costa de un concesionario elegido previa licitación.*

* Como ex Director Ejecutivo del Centro de Exportadores de Cereales a mi iniciativa se trató la posibilidad de construir un puerto de aguas profundo en la vecindad de Punta Alta como era el proyecto del primitivo Ferrocarril Francés. En esa reunión todas las compañías presentes entre las que se encontraban las mas grandes exportadores de cereales del mundo, manifestaron su interés en obtener la concesión, y una de ellas expresó que individualmente podría enfrentar el negocio por sí sola.

Un puerto de aguas profundas es un problema que se arrastra desde de siempre porque en su defecto el Puerto de Buenos Aires, sigue ejerciendo una influencia negativa para el desarrollo equilibrado del país por que valido de su posición sigue siendo el mas importante del país, por el valor de sus cargas, no por su volumen. Es decir construyéndose un puerto de aguas profundas el puerto de Buenos Aires, dejaría de contar con el beneficio de su privilegiada posición vencido por los beneficios de un puerto para buques de gran calado. Además si la Argentina no lo hace terminará siendo dependiente de los puertos del Brasil y aún del de Montevideo, lo cual si fuera inevitable no tendría observaciones. Un puerto de aguas profundas al admitir buques de gran porte, de 100.000 o mas toneladas, implica una rebaja de fletes muy importantes por lo que significa un beneficio significativo para toda la economía argentina y contribuiría a resolver a largo plazo la concentración del Gran Buenos Aires.

El equilibrio regional. Entre las provincias argentinas y la Capital Federal hay diferencias muy acentuadas, - por ejemplo entre la Capital Federal con 25.000 dolares percapita y Formosa con 2.000 dólares -, que si no se pueden reducir se deben respetar, pero no si resultan de decisiones discriminatorias o de omisiones injustas o de circunstancias que se pueden corregir. Estas enormes e injustas desigualdades se eliminarían con las obras de infraestructura que hemos recomendado en el capitulo anterior, así como con los efectos de la reforma previsional, impositiva, de la educación y la capacitación profesional y de la reforma monetaria.

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