| El desarrollo económico.
El crecimiento argentino desde la posguerra y el crecimiento económico
futuro. La Argentina se debe proponer un crecimiento económico del orden
del 7 % anual en los próximos 20 años, con lo cual terminaríamos con una
renta de aproximadamente 28.000 dólares per capita. En ese momento los países
que hoy se encuentran en este nivel tendrán un ingreso de U$S 45.000 a U$S
50.000 per cápita.. En consecuencia los argentinos tendremos un ingreso del
orden del 60 % del de los países mas ricos, cuando en la actualidad nuestro
ingreso per capita es equivalente al 23 % del de esos países.
Esto no es una utopía. Llach comenta que en 1929 nuestro producto bruto por
habitante era en 1929 el 71 % del PBPH de 28 países industrializados, subiendo
al 74 % en 1939, para descender al 68 % en 1950 y caer al 27 % en 1983.
(Reconstrucción o Estancamiento 1987 ed. Tesis, pag 28 ). La pérdida mayor de
posiciones relativas fue con posterioridad a 1945 aunque en los años
posteriores a la guerra de 1939/45 no se notó por las circunstancias
extraordinariamente favorables a nuestro país.
En el período posterior a 1916 hasta 1945, continuaron vigentes los grandes
patrones culturales derivados del período de la Organización Nacional, ya que
la inmigración no los discutió limitándose a disputar el poder político y
económico a la vieja clase, pero sobre la misma base conceptual. Además entre
1930 y 1943 la administración respondió a los criterios clásicos con las
reformas lógicas que impusieron la crisis de los años 30 y las nuevas ideas
económicas.
A partir de 1945 se modifican los criterios fundamentales por obra de la
revolución social que trajo el justicialismo. Fueron muy importantes por
ejemplo las limitaciones al principio de la propiedad, las restricciones a la
iniciativa privada en materia económica, una rebeldía contra las jerarquías y
la disciplina en el ámbito laboral, la extensión de la atribución del Estado
para regular e intervenir directamente en la actividad económica, la reforma
del sistema monetario, el desestímulo al ahorro y las exportaciones, el fomento
del consumo, la protección industrial y la expansión del gasto público.
Como sucede en toda transformación triunfante los conceptos dejaron de ser
exclusivos de una parcialidad política para ser sostenidos por toda la
sociedad, y por eso todas las principales decisiones se adoptaron con el apoyo
casi unánime de la población, ya se tratare de la estatización de los
servicios públicos, de la regulación de los precios, de la estatización del
crédito, de la jubilación a los 55 y 50 años, de la inflación en un nivel
del 20 % anual, de la regulación de los alquileres, de los impuestos a las
exportaciones o los tipos diferenciales de cambio, de las prohibiciones de
importar o de altos aranceles promedio, de incrementar el empleo público etc.
El propósito fue facilitar condiciones de vida más fáciles, tratando de
eludir la previsión bíblica de que vivirás con esfuerzo. Lo que no se
percibía es que si la Nación perdía capacidad competitiva, finalmente
produciría y exportaría menos, comparativamente con otros países y sus
habitantes gozarían de un nivel inferior de bienestar.
Se afirmó el concepto de que Dios era argentino y que la Argentina estaba
dotada de riquezas naturales tan enormes que no era necesario realizar los
esfuerzos indispensables en otros países para vivir con un nivel de bienestar
aceptable. Los impuestos a las exportaciones o los tipos diferenciales de cambio
para las exportaciones agropecuarias, presuntamente pagados por los compradores
extranjeros, llegaron a ser un alto porcentaje de los ingresos del Estado. .
En nuestro concepto las políticas que perjudicaron más el desarrollo argentino
fueron::a). la política intervensionista y regulatoria del Estado en materia
económica; b) la política monetaria, por la inflación que desató; c) la
política presupuestaria por la expansión irracional del gasto; d) el
tratamiento discriminatorio de las exportaciones y la alta protección de las
importaciones f) la política impositiva por el tratamiento de la renta y las
inversiones y el debilitamiento del contralor g) la política de seguridad
social, tanto por una edad jubilatoria exageradamente baja como por el
empapelamiento de las Cajas. h) la política laboral, desestimulante de la
productividad de la mano de obra..
Todas estas políticas se fueron modificando progresivamente, acentuándose la
reforma en la década del noventa. En esta década el crecimiento del PBI por
habitante se encuentra en el orden del 20 % lo que la ubica en la cuarta de
mayor crecimiento del siglo por debajo de la de 1900/9, la de 1920/29 y la de
1960/69. Sin embargo este importante crecimiento se da contradictoriamente con
un altísimo crecimiento de la tasa de desempleo que crece del 6 % al 18 %, al
mismo tiempo que con fuertes contracciones como la del año 1995 y de 1998 al
2001. Este fenómeno no se dio en ninguna de las tres décadas de alto
crecimiento del siglo. Ello revela que la economía argentina y la sociedad no
se hallaba preparada a esta inmersión en un nuevo capitalismo en alguna medida
como sucedió a las economías de los países de la Europa Oriental después de
la caída del régimen soviético.
Uno de los principales defectos se halla en el desfinanciamiento del sistema
jubilatorio y en la desviación de sus fondos a otros fines que los relacionados
con el empleo, agregado a la falta de un sistema de seguro contra el desempleo.
Pero ha jugado un papel importante la falta de una educación adecuada para
facilitar la reinserción laboral después de haber sido despedido de las
empresas privatizadas.
La reforma de la política monetaria. La dos funciones esenciales de la
política monetaria son mantener la estabilidad de los precios y la tasa de
interés en un nivel ligeramente superior al de las plazas financieras mas
importantes. Esto depende de la cantidad de dinero con relación al producto. Es
decir la política monetaria tiene por objeto evitar la inflación y la
deflación, para lo cual la oferta monetaria debe estar en perfecto equilibrio
con la demanda de dinero.
Con relación al tipo de cambio este debe permitir la
exportación de los principales productos exportables argentinos, con
una ganancia razonable a los sectores intervinientes en todo el proceso
productivo y de comercialización. *
* El Dr. Federico Pinedo cómo había
determinado el tipo de cambio en la reforma de 1932, relatándome que después
de una larga discusión con dos colaboradores él se fue a dormir y al volver al
día siguiente encontró a sus colaboradores enfrascados en el mismo tema.
Seguidamente el les señaló cual era el tipo de cambio adecuado a su criterio
admitiendo las observaciones de sus amigos, que no se formularon ante la
razonabilidad de su criterio. Como ésta era la anécdota de los hechos
formales, seguidamente me contó cómo él había llegado a esa cifra: partió
del maíz que era el principal producto de exportación argentino y calculó
cual era su costo desde la siembra hasta la carga en el barco, en pesos, y el
tipo de cambio fue el que partiendo del valor FOB en dólares del maíz en ese
momento, le permitía obtener los pesos que él había calculado como necesarios
para retribuir todo el proceso productivo y de comercialización. Esa reforma
cambiaria fue un éxito y la Argentina se recupero antes que ningún otro país,
a impulso de su propia producción y no a impulso de la industria bélica como
en otros caso.
La tasa real de cambio a fines del año 1990 se hallaba al
nivel fijado por la ley de convertibilidad, pero al 1 de abril tenía un atraso
del 21 %. A fines del cuarto trimestre del año 2.000 se hallaba en un 52 % por
arriba de la unidad. (Ver La Economía Argentina Hoy, Adolfo Buscaglia tabla 11,
pag 87 de la compilación del Dr Marcelo Lascano).
El tipo de cambio lo fija el mercado de cambios en
todos los países mejor administrados del mundo y los operadores del
mercado se determinan por los principales parámetros de la economía y
las perspectivas futuras de cada país. De ahí la falta de lógica en
establecer una relación fija de cambio con respecto a otra moneda.
A fines de 1978 se había incurrido en error parecido por parte del
Ministro de Economía de entonces el Dr Martinez de Hoz, mediante un
sistema mediante el cual se garantizaba el tipo de cambio por un tiempo
que no se determinaba, haciéndolo por debajo del índice de inflación
que se registraba tratando de que ese tipo de cambio actuara como
palanca de contención de todos los precios. La discrepancia con él me
llevó a la renuncia de mi cargo como Secretario de Agricultura y
Ganadería
Es muy importante la eficiencia del sistema bancario para cumplir con su
función de depositario del ahorro público y de prestamista de esos
fondos. Por ejemplo en el sistema monetario norteamericano, el sistema
multiplica mas o manos por diez veces el valor de la circulación
monetaria, lo que en nuestro país no llega a cinco veces.
Una gran influencia sobre esta función esencial tiene las previsiones
técnicas del sistema sobre el total prestado, que en los EEUU no llega
al 2 % y en nuestro país es del 20 %. Esto influye negativamente sobre
la capacidad prestable de la banca, eleva sus costos y por tanto la tasa
de interés para toda la actividad económica. Cuando las tasas son tan
elevadas como en la Argentina los pasivos bancarios se elevan
perjudicando dicha actividad.
Para un correcto funcionamiento de la economía la relación entre la
masa monetaria compuesto por el dinero y los depósitos a la vista y a
plazos, es decir el M2 nunca debe ser menor al 50 % del PBI, y
ordinariamente debe exceder esta proporción. Así sucede en los EEUU y
en Chile por ejemplo. Este fue el nivel de monetización de la Argentina
antes de la Segunda Guerra. En la actualidad este nivel ha descendido al
30 % computando los depósitos en dólares.
Milton Friedman sostiene que la crisis de 1921/22 y el acentuamiento de
la de 1929/33 se debe a una política de contracción monetaria aplicada
por los EEUU en su obra Los Perjuicios del Dinero.
Para que la política monetaria se desenvuelva correctamente su
autoridad de regulación y control, el Banco Central debe ser autónomo
y su directorio debe ser representativo de la actividad económica . En
nuestro país no se cumple con la segunda condicion.
Las defensas de la dolarización o de una política de cambio fijo
respecto del dólar o de otra moneda, se funda en la presunta
incapacidad del país para manejar su propia moneda. Lamentablemente la
historia financiera argentina desde 1945 en adelante, ofrece pruebas
múltiples de una pésima conducción monetaria, pero para explicarla
debemos decir que ello no hubiera sucedido si el Banco Central se
hubiera mantenido con las características de organización que tenía
después de su creación. Por lo demás se debe recordar que la
Argentina tuvo una de las monedas mas estables del mundo entre 1900 y
1943. Es decir que no tiene sentido partir de la experiencia argentina a
partir de 1945 en adelante sino adoptar el sistema de contralor que
teníamos en la década del treinta.
El momento más difícil es el inicio de la reforma monetaria y
cambiaria. Sería conveniente que así como en 1932 se recurrió al
consejo de un asesor inglés, en la actualidad se recurra al consejo del
Reino Unido, Italia, España, Australia y Nueva Zelanda que son los
últimos países que ha realizado las reformas monetarias o cambiarias
mas exitosas. Debemos despreciar recurrir a los antecedentes de Panamá
o Ecuador por su escasa representatividad o experiencia, o aún de
Brasil. En el caso de los países latinoamericanos el único ejemplo
digno de tener en cuenta es el de Chile.
Para eliminar todo temor infundado debemos tener en cuenta que las
reformas de los países citados se cumplieron sin inflación y sin
afectar la capacidad adquisitiva de los salarios. Pero es indispensable
mejorar los precios relativos de la producción de los artículos
transables -agro, minería, pesca, petróleo, aceros, aluminio entre
otros -, como forma de aumentar los ingresos nacionales, permitir el
desarrollo de la industria nacional dedicada al mercado interno y
mantener el crédito externo.
Si la reforma monetaria se realiza simultáneamente con la reforma
impositiva, previsional y presupuestaria la devaluación con relación
al dólar será menos acentuada. Hay dos circunstancias que enturbian el
tema: a) uno es el interés del Estado el cual en el caso del Estado
argentino como se halla endeudado principalmente en dólares no percibe
un interés claro y directo, cuando que si se examina correctamente la
cuestión se debe partir del interés de la economía en general de la
cual dependerá la capacidad contributiva y la recaudación; b) el temor
de los endeudados en dólares también perturba la perspectiva pero si
la reforma se realiza correctamente la baja de las tasas de interés
compensaran el mayor valor del dólar.
Por ejemplo si una persona debe 10.000 dólares y paga una tasa de
interés del 20 % con un servicio anual por amortización a diez años,
en total paga por año $ 2.000 mas $ 1000 total $ 3.000. Si la
devaluación fuera del 50 % y el deudor contrajera otro préstamo para
cancelar el primero, o renegociara sus condiciones bajando la tasa al 10
% de interés, en los nuevos pesos debería pagar $ 1500 por intereses y
por amortización $ 1500, en total $ 3.000 es decir igual que antes.
Pero el efecto fundamental de toda reforma monetaria es su proyección
sobre la producción exportable que recibiría una cantidad en pesos un
50 % - en el ejemplo anterior - superior que antes, en medio de una
estabilidad general de precios. Por otra parte la industria dedicada al
mercado interno tendría una protección derivada de la devaluación, lo
que permitiría bajar los aranceles Los precios que bajarían serían
los que no son objeto de exportación ni susceptibles de importarse que
en general corresponden a los servicios, pero sus actividades se
desenvolverían en medio de un mercado interno en expansión.
El Estado recaudaría mas, por el crecimiento económico y por el
mejoramiento del sistema de recaudación lo que le permitiría atender
la deuda pública y su crédito se restablecería como en los mejores
momentos. Los costos del Estado descenderían por obra de su
modernización lo que le compensaría el aumento de la deuda en moneda
dura. La reducción del personal del Estado sería posible por la fuerte
demanda laboral que se daría en el mercado.
* Esto naturalmente se ha escrito
antes de la reforma cambiaria y monetaria de enero del 2002.
La reforma de la política presupuestaria. En la Argentina hay una efectiva
discrepancia de criterios entre las grandes empresas y la clase política
respecto de la necesidad de realizar una profunda reducción del gasto público
despidiendo el personal necesario, como sostienen las primeras, a lo que se
resiste la segunda por que en la burocracia se halla gran parte de su clientela
política.
Esta alternativa es falsa porque existen muchos caminos para reducir los gastos
del presupuesto hasta llegar al equilibrio de las cuentas, sin despedir personal
en una primera etapa, ni imponer sacrificios indefendibles como es la reducción
de las prestaciones del PAMI . Por ejemplo se debe proceder de inmediato a una
reforma del sistema impositivo y previsional, para que se incremente la
recaudación disminuyendo la presión fiscal y mejorando la fiscalización.
Nosotros hemos demostrado que con la reforma del sistema jubilatorio sin
aumentar ladead, reduciendo las contribuciones y aportes se puede llegar a una
economía del orden de los 8.000 millones de pesos.
Simultáneamente se debe reorganizar el Estado y producir un desplazamiento de
los agentes de las tareas de mas baja productividad a las de mas alta,
lográndose con esto una importante contribución al crecimiento. Luego cuando
la economía estuviera en expansión se debe enfocar una reducción del gasto.
En el presupuesto de la Nación es claro que se deberían reducir los
presupuestos de educación y salud porque ya la Nación ya no tiene la
responsabilidad ni de escuelas ni de hospitales. También es de toda evidencia
el crecimiento desmesurado del gasto público en el área de la Presidencia de
la Nación. Estos excedentes de personal se deben desplazar primero en favor de
la justicia, la recaudación fiscal y la policía, previa una capacitación
indispensable.
Como es indudable que subsistiría el exceso del gasto el excedente de personal
se debe ofrecerlos a la actividad de las pequeñas y medianas empresas,
continuando a cargo del Estado el pago de los salarios y sus cargas sociales. La
diferencia en el presupuesto sería nula pero el incremento de la productividad
general de la economía sería enorme.
Para determinar los excedentes de personal se debería redefinir las funciones
que cada oficina siguiendo el método del presupuesto base 0.
La reforma del sistema nacional de seguridad social.
El sistema de seguridad social cuesta al presupuesto nacional 24.000 millones de
pesos en el año 2.000 es decir el 50 % de sus erogaciones totales.. De dicho
presupuesto el capítulo mas importante es el régimen jubilatorio que origino
ese año erogaciones por valor de 17.000 millones de pesos. El resto esta
representado por el presupuesto del PAMI, las asignaciones familiares, las obras
sociales, y los subsidios de desempleo.
La reforma del sistema jubilatorio. Este ha sido estudiado por un grupo de
profesionales entre los que me incluyo y hemos demostrado que si se adoptan las
reformas sugeridas bajando las contribuciones, mejorando las prestaciones,
reduciendo los costos y reformado el sistema de recaudación, podemos contar con
un sistema que produzca un importante superávit anual, lo que produciría
también un superávit en el presupuesto nacional.
La síntesis de dicho trabajo se halla en los cuadros reproducidos.
La reforma del sistema impositivo. El sistema
impositivo argentino tiene varias fallas fundamentales a). Su tributo mas
importante el IVA tiene las tasas más altas del mundo; b) el impuesto a las
ganancias también tiene tasas comparativamente muy altas, sin deducciones por
inversiones. c). El sistema de fiscalización ha demostrado ser ineficaz.. d)
Las tasas de interés por deudas fiscales son leoninas, lo que agregado a las
multas se convierte en un sistema confiscatorio.
El sistema impositivo argentino confirma la presencia de un grave problema
cultural esta vez en el grupo de los técnicos tributarios del Estado ya que han
caído en el círculo vicioso de no alcanzar la recaudación necesaria porque el
sistema es muy oneroso ante lo cual todos los días lo hacen mas oneroso para
logra una mayor recaudación .
La reforma que se debe llevar a cabo debe tener los rasgos generales de nuestra
propuesta en materia jubilatoria: a) reducir la alícuota de todos los
impuestos; b) mejorar la recaudación con 10.000 inspectores distribuidos en
todo el país con obligación de inspeccionar contribuyente por contribuyente;
c) reducir las multas e intereses en forma sustancial.
El mejoramiento de la infraestructura argentina. El territorio continental
argentino tiene una extensión de 270 millones de hectáreas, de las cuales 100
millones son desérticas o montañosas , y la otra mitad, son húmedas, pero de
muy diferente fertilidad.
La zona agrícolamente explotable en la actualidad son 30 millones de
hectáreas, con toda clase de cultivos periódicos o perennes, (cereales,
leguminosas, hortalizas, frutales, cultivos industriales y bosques implantados).
La ganadería ocupa ocupa 140 millones de hectáreas.
Para dar una idea grosera de las posibilidades de
aumentar nuestra producción agropecuaria diremos que la Argentina
cuenta con 170 millones de hectáreas en explotación y obtiene una
producción de valor de 20 mil millones de dólares aproximadamente Los
EEUU con 390 millones de hectáreas en explotación logra una
producción de 130.000 millones de dólares. Es decir para alcanzar una
producción parecida a la de EEUU en proporción a la extensión del
área explotable la Argentina debería producir 56.000 millones de
dólares. Como dije la comparación es grosera pero indica también
groseramente las posibilidades de aumentar nuestra producción. Ello
depende en gran medida de la reformas que se introduzcan en la
infraestructura.
Ninguna región es totalmente desaprovechable, por que puede servir en
caso extremo a los fines turísticos, o para el desarrollo de fauna
natural, para especies forestales de la misma naturaleza o para parque o
reserva natural, siendo cada vez más importante esta función para
mantener el equilibrio quebrado por los gases tóxicos producidos por la
actividad industrial y los medios de transporte.
Pero a lo que nos queremos referir en primer término es a la zonas que
hoy sufren interrupciones importantes en sus ciclos productivos por obra
de las inundaciones como la pampa deprimida, en especial la cuenca del
Salado en la provincia de Buenos Aires, al este de Salta, todo Formosa y
el Chaco, los Bajos Submeridionales, Santiago del Estero, el Delta del
Paraná y algunas zonas de Santa Fe. Trataremos después la situación
de las zonas desérticas.
Todas estas regiones pueden superar la mayor parte de las pérdidas que
hoy experimentan con obras, que permitan la evacuación o la
conservación de los excedentes, mediante inversiones que deben pagarse
con parte del incremento de la productividad que genrarán.*
* Como Secretario de Agricultura y
Ganadería de la Nación solicité en Holanda, que se estudiara la posibilidad
de realizar la recuperación de las tierras del Delta, con polders similares a
los realizados en ese país, y que fueran pagados con parte del mayor valor de
las tierras beneficiadas. Al poco tiempo me visitó una delegación de dicho
país, para decirme que estaban dispuestos a tomar a su cargo las obras y su
financiación. Como me encontraba al finalizar mi gestión no puede continuar
con estas negociaciones.
Lo importante es que las obras prevean que a los ciclos
húmedos suceden ciclos secos, por lo cual las obras deben ser hechas para
evacuar o conservar el agua según la circunstancia
En el caso de la Pampa deprimida las obras debe comprometer los esfuerzos de las
provincias de San Luis, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires, y debe
definirse la prioridad de las principales obras, para construirlas de acuerdo
con dicha prioridad.
En el caso del problema que se plantea en Salta, Formosa, Chaco, Santiago del
Estero y Santa Fe, con las inundaciones que provoca el desborde de los ríos que
bajan de la montañas, en tiempo del deshielo, según la opinión del Ingeniero
Anibal Colombo, deberían hacerse reservorios de agua, en las tierras altas, que
a la vez que las transformarían en tierras explotables, eliminarían los
excedentes que hoy provocan las inundaciones aguas abajo. Estas obras serían
mucho mas económicas que las grandes represas previstas, aguas arriba en el
territorio boliviano.
Una solución parecida propugna el citado profesional para las tierras secas y
casi desérticas de la meseta patagónica que cubre la mayor parte de Santa
Cruz, Chubut, Neuquén y Río Negro, y que se puede sintetizar en la frase
" 0 de agua dulce al mar". En efecto todo el deshielo de los Andes
Patagónicos cuyas aguas valiosísimas se pierden en el mar, debería ocuparse
en regar las tierras de la meseta, a fin de que las mismas se puedan transformar
en tierras explotables de alto rendimiento. Esta región es de las pocas del
país que por el bajo rendimiento obtenido en los últimos años sufre una un
fenómeno de abandono por parte de sus propietarios perdiéndose inversiones
importantes que se han hecho a través de décadas de trabajo, perdiéndose
fuentes de ocupación y actividades donde anteriormente florecían grandes
explotaciones ovinas.
Una situación parecida se plantea en las demás provincias andinas, como
Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy respecto de las aguas del
deshielo, y con relación a sus tierras mas bajas, entre las cuales se deben
comprender a las de la Pampa y San Luis.
Para facilitar la transformación de estas regiones desérticas el Estado
Nacional y los estados provinciales deberían eximir por veinte años a la
producción agropecuaria del impuesto del IVA y de Ganancias, y del impuesto
provincial a los ingresos brutos, lo que no significaría reducir la actual
recaudación porque esas zonas nada producen.
El otro gran problema de la geografía argentina es la distancia, y para
resolverlo debemos pensar en tres medidas. Primero el plan Laura para realizar
como el propone 10.000 kilómetros de rutas troncales financiadas autónomamente
con 10 centavos por litro de nafta al finalizar la construcción. No se ha
formulado una alternativa mejor en ningún sentido. La segunda cuestión es la
navegación del Río Paraná y posteriormente del Río Uruguay a cuyo efecto el
programa de la Hidrovía se debe cumplir estrictamente. Por último el proyecto
de uno o mas puertos de aguas profundas se debe construir a costa de un
concesionario elegido previa licitación.*
* Como ex Director Ejecutivo del Centro de
Exportadores de Cereales a mi iniciativa se trató la posibilidad de construir
un puerto de aguas profundo en la vecindad de Punta Alta como era el proyecto
del primitivo Ferrocarril Francés. En esa reunión todas las compañías
presentes entre las que se encontraban las mas grandes exportadores de cereales
del mundo, manifestaron su interés en obtener la concesión, y una de ellas
expresó que individualmente podría enfrentar el negocio por sí sola.
Un puerto de aguas profundas es un problema que se arrastra
desde de siempre porque en su defecto el Puerto de Buenos Aires, sigue
ejerciendo una influencia negativa para el desarrollo equilibrado del país por
que valido de su posición sigue siendo el mas importante del país, por el
valor de sus cargas, no por su volumen. Es decir construyéndose un puerto de
aguas profundas el puerto de Buenos Aires, dejaría de contar con el beneficio
de su privilegiada posición vencido por los beneficios de un puerto para buques
de gran calado. Además si la Argentina no lo hace terminará siendo dependiente
de los puertos del Brasil y aún del de Montevideo, lo cual si fuera inevitable
no tendría observaciones. Un puerto de aguas profundas al admitir buques de
gran porte, de 100.000 o mas toneladas, implica una rebaja de fletes muy
importantes por lo que significa un beneficio significativo para toda la
economía argentina y contribuiría a resolver a largo plazo la concentración
del Gran Buenos Aires.
El equilibrio regional. Entre las provincias
argentinas y la Capital Federal hay diferencias muy acentuadas, - por ejemplo
entre la Capital Federal con 25.000 dolares percapita y Formosa con 2.000
dólares -, que si no se pueden reducir se deben respetar, pero no si resultan
de decisiones discriminatorias o de omisiones injustas o de circunstancias que
se pueden corregir. Estas enormes e injustas desigualdades se eliminarían con
las obras de infraestructura que hemos recomendado en el capitulo anterior, así
como con los efectos de la reforma previsional, impositiva, de la educación y
la capacitación profesional y de la reforma monetaria.
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