II
EL NUEVO PROYECTO NACIONAL

Un proyecto nacional es el producto de la evolución cultural y política de una sociedad que ha alcanzado la unidad alrededor de un propósito de organizarse o reorganizarse. Requiere para su vigencia de dos condiciones. La primera es que la sociedad tenga una motivación nacional y por tanto no se encuentre dominada por divisiones sectoriales. En segundo término debe partir de un diagnóstico correcto y proponer los cambios adecuados para la transformación buscada, apoyada en un amplio consenso .
El único proyecto nacional con que contó el país ha sido el de la Organización Nacional. En la segunda mitad del siglo XX el Presidente Frondizi formuló un proyecto de integración y desarrollo como él lo llamó, pero careció de suficiente apoyo y comprensión popular y por eso no predominó. Una sociedad profundamente dividida como la argentina de la década del sesenta, no lo puede generar
Es corriente escuchar hoy el reclamo de que en la Argentina se alcance una especie del Pacto de la Moncloa es decir llegar a un consenso sobre cuestiones fundamentales. Pero España tenía un plan político que era la de la monarquía constitucional iniciado por Francisco Franco, al que faltaba ejecutar sobre la base del consenso de todas las corrientes de opinión. En la Argentina hasta la fecha lo que ha fallado es la república democrática es decir el plan político originario, y lo que debe reformularse es dicho plan. Pero la Argentina se encuentra en una etapa previa porque carece de un diagnóstico acertado sobre la naturaleza de sus males. Por eso nadie se plantea por ejemplo si la democracia ha fracasado, lo que es de toda evidencia, aunque de ello no se sigue que deba sustituirse por otro régimen.
No se puede seguir con la ingenua tesis que las fuerzas armadas son responsables de todo lo negativo porque ello es partir de un concepto falso de omnipotencia por una parte y de absoluta prescindencia de la otra. Las fuerzas armadas formaron y forman parte de la sociedad y han partido de motivaciones compartidas por amplios sectores de la población, habiendo favorecido en unos caso a sectores de la derecha como en la revolución de 1930, o se realizaron contra la derecha como en 1943, pasando a ser la oposición mas fuerte contra el partido justicialista en 1955, 1962, y 1966, o la garantía de orden contra la subversión en 1976.
Es necesario un análisis mas profundo al mismo tiempo que una mayor capacidad creativa para imaginar las soluciones que la Argentina necesita. Es posible que la decadencia y la recesión que experimentamos y su previsible agudización sea la gran partera de la transformación que necesita la Argentina.

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